El vínculo entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner mostró señales de distensión tras un período de desconfianza. El acercamiento se dio en el marco de la organización de un evento masivo que obligó a coordinar acciones. Este contexto generó un primer contacto directo entre ambos sectores.
Durante esos días, mantuvieron intercambios para resolver cuestiones logísticas. El diálogo fue considerado correcto y enfocado en la gestión. Esto permitió reabrir un canal que estaba prácticamente cerrado.
Sin embargo, persisten diferencias políticas de fondo dentro del espacio. Dirigentes buscan aprovechar este acercamiento para ordenar la interna. El futuro del vínculo dependerá de si logran sostener el diálogo.




