La Federación Industrial Panaderil denunció que 1.800 panaderías cerraron en el último año debido al aumento de costos, la caída del consumo y la falta de actualización en las estructuras de precios. Según Noticias Argentinas, el sector se encuentra en una crisis profunda que afecta a miles de trabajadores y pymes familiares, que advierten que las ventas se derrumbaron mientras los costos operativos se dispararon.

Los empresarios reclamaron medidas urgentes, como créditos blandos, alivio fiscal y revisión de tarifas de servicios. También advirtieron que sin asistencia muchas panaderías no podrán sostenerse durante el verano, especialmente en zonas del conurbano donde la actividad cayó más fuerte. El sector pide una mesa de diálogo urgente para evitar nuevas bajas.

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